Masaje tántrico

Masaje Tántrico

El masaje tántrico es un viaje por sensaciones íntimas. Se trata de una técnica milenaria oriental para relajar y consagrar el cuerpo para que su energía vital fluya. A diferencia de otros tipos de masaje, el masaje tántrico se da y se recibe desnudo, y se incluye todas las partes del cuerpo, también las partes íntimas, que son tocadas sin intención. Para que la persona receptora se pueda relajar y entregar a la experiencia, es muy importante crear un ambiente de confianza en un espacio protegido. El masaje forma la parte central de una ceremonia, con unos ejercicios de apertura y de cierre, que ayudan a vaciar la mente y a estar presente en el Aquí y Ahora, a estar dispuesto a sentir sin pensar.

La persona que recibe el masaje permanece pasiva en cada momento, centrándose en sus sensaciones. Puede ser que haya excitación, que es una reacción natural, pero no hay que quedarse allí sino seguir respirando y permitir que la excitación se disuelva.

La persona dadora del masaje incluye su propio cuerpo en el masaje. Se usa abundante aceite templado para facilitar el deslizamiento. No hay una coreografía determinada, sino cada masaje es diferente, siguiendo las inspiraciones y la intuición de la persona dadora. Los movimientos suelen ser lentos y sutiles, hechos con mucha presencia. Un masaje puede durar entre mínimo una y máximo dos horas. Es como un baile amoroso sin ninguna intención, una conversación íntima y respetuosa entre dos cuerpos. Aunque es un masaje muy sensual, no es erótico ni tiene una finalidad sexual, sino más bien espiritual.

Para mis masajes utilizo aceites naturales especiales elaborados por Jabones Nura®: “Shiva” (aceite de aguacate, aceite de almendra, romero y sándalo)  para hombres y “Shakti” (aceite de alemendra, aceite de jojoba, rosa y jazmín) para mujeres.

Inicio la ceremonia con un ejercicio meditativo, vestidos con un pareo. Suena una música suave durante toda la ceremonia. Después de un ejercicio de conexión y un saludo, me quito el fular  y te desnudo a ti y te coloco en un futón para iniciar el masaje. Intenta respirar por la boca para intensificar así las sensaciones. Al principio no se utilizará aceite, pero en la segunda parte se usará abundante aceite templado. El masaje concluye con un abrazo tántrico. Después te doy unos minutos de quietud para volver a la realidad y cierro la ceremonia con un ejercicio meditativo y un saludo.

Como el masaje tántrico es un contacto muy íntimo entre la persona que da la persona que recibe, donde se produce un intercambio a nivel energético, me reservo el derecho de admisión. Si siento que con alguna persona no estoy cómoda por algún motivo, no puedo ofrecerle el masaje. Pido comprensión y respeto por esta decisión.

Prepárate para un masaje tántrico como para una fiesta: ven recién duchado y limpio, tu cuerpo es tu templo que la otra persona va a visitar. Trae una toalla para la ducha después del masaje.

Es aconsejable comer ligero antes de recibir el masaje para no tener el estómago muy cargado. No podemos admitirte para recibir el masaje si te encuentras bajo la influencia de alguna droga, porque tu espíritu debe estar sereno y tranquilo para poder sentir y asimilar lo sentido.

Intenta no tener expectativas sobre lo que va a suceder, entrégate a la experiencia y disfrútala.

Algunos comentarios de nuestros clientes

“Claudia y Robert están 4 días en Barcelona ofreciendo su servicio maravilloso de Masaje Tántrico a 4 manos. Experiencia sanadora para cuerpo y alma!! Os lo suuuuperrecomiendo!!!!”

(Neus, 21.03.16)

“Dejarse sostener por las manos de Claudia y Robert es adentrarse en un viaje fuera del espacio-tiempo, un contacto presente, amoroso y respetuoso que te conduce a un estado casi de flotación. Un masaje cálido y envolvente, cómo ese abrazo que te reconforta el alma. Gracias chicos, una experiencia maravillosa.”

(Sofía, 02.04.16)

“Gran masaje, y grandes iniciadores de tantra. Puro amor, respeto y conexión.”

(Noelia, 29.01.16)

“Un masaje estupendo… por tu parte genial y el masaje me ha encantado.”

(Javier, 04.03.16)

“Hace un par de semanas contacté con Claudia y Robert para recibir su masaje tántrico. No era el primero que recibía, por lo que conocía el ritual y también su desarrollo, pero he de confesar que me sorprendió positivamente, porque desde el primer momento te sientes cómodo y receptivo, tanto con la figura de Claudia como sanadora, como con la presencia de Robert como asistente de ella. Su masaje puede ser igual y a su vez diferente a los que he recibido dentro de la filosofía del tantra, pero como he dicho muy especial y completamente agradable, único.

Cuando alguien me pregunta sobre mi experiencia con el tantra, con la sanación tántrica les pongo el símil de la primera vez que practicas nudismo en tu vida, es como aquella primera vez que te quitas la ropa en la playa, con cierto pudor y con muchos miedos. Luego te sientes cómodo, te relajas, disfrutas de la comunión de tu cuerpo con los elementos, con el mar, el sol, la arena y repites. Pierdes esos miedos con tu cuerpo, con lo que te rodea y a partir de aquí cuando vas al mar el bañador, aquella parte textil, te sobra porque no es natural y a partir de entonces te conviertes en nudista.

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Con el tantra pasa lo mismo, la primera vez hay una cierta reserva, miedo, pudor, curiosidad ante tu primer masaje y como responderás. Nuestra educación occidental y católica, ha hecho que veamos la desnudez, la caricia, el abrazo piel a piel como algo no usual, un pecado nos decían. Hemos ocultado nuestro cuerpo y nuestra alma, nuestra luz y nuestra energía, y sobre todo lo mas importante, nuestro amor, porque tantra es amor.

La sanación de los chakras, la alineación de los mismos, la relajación, se hacen patentes en esa comunión entre el sanador y el receptor del masaje. La tolerancia, la libertad y el respeto fluyen y llenan la estancia. Nos volvemos receptores y aceptamos a la sanadora o sanador, recibimos su energía, su luz, su cuerpo y en ningún momento nos sentimos extraños, cohibidos.DSC_0069 (2)

Vivir la experiencia de este masaje vital, que recorre cada uno de nuestros siete chakras, cada uno de los poros de nuestra piel y nuestro cuerpo es una experiencia única, que te llena de energía positiva y de amor. Un masaje que te ayuda a romper con tus complejos, a desbloquear aquellas cosas internas que quizás llevan demasiado tiempo sin salir al exterior, y lo hacen de una forma natural, sensual también, pero con este respeto a la persona y con la tolerancia que sólo los sanadores y sanadoras tántricas saben dar, para que nos sintamos cómodos, relajados y que nuestro cuerpo flote, sienta y rompa con aquellas cosas reprimidas que ningún bien nos hacen.

Os recomiendo que os pongáis en las manos de Claudia y de Robert, y viváis, disfrutéis y sentid la fuerza del tantra, en camino del amor, de la libertad, de la naturalidad y de la tolerancia, algo que desgraciadamente no abunda demasiado.”

(JAS., 19.02.16)

 

No podemos ofrecer el masaje a personas que padecen una de las siguientes enfermedades:

  • Enfermedades de la piel
  • Enfermedades venéreas
  • Heridas en articulaciones o músculos
  • Infecciones con fiebre
  • Inflamación de venas
  • Cardiopatías

Es muy importante que la persona nos informe antes de iniciar el masaje en caso de que tuviera una de esas enfermedades o alguna dificultad física o psíquica que tengamos que tener en cuenta.